Domingos.
El final de la semana y el principio de otra.
Oportunidad.
Tranquilos e increíblemente intensos a la vez.
Para valientes, exigen mirar a la vida de cara.
Para románticos y soñadores. También para macarras.
Inspiración y proyectos nuevos.
Con mala fama, pero necesarios.
Tardes con amigos, mañanas con libros.
Café y música.
Paseos. Descubrir.
Para pensar.
Para llorar en mitad de una carcajada y sonreír en mitad de un llanto.
Familiares y entrañables.
De cine. De poesía.
La lógica y lo absurdo juntos. Contradictorios.
Remordimientos.
Nostalgias.
Decisiones.
Recuerdos.
Tuyos, o bueno, nuestros.
Sueños.
Soleados.
Lluviosos, con niebla.
Excursiones.
En casa y de viaje.
Los domingos son perfectamente completos dentro de su simplicidad.
Me parece que hoy es domingo.
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